Canal de denuncias

¿Qué es el Canal de Denuncias y para qué sirve?


Es el instrumento interno que permite poner en conocimiento de la Compañía aquellos comportamientos, acciones o hechos que puedan constituir un incumplimiento de la legislación vigente o la normativa interna que regula su actividad.


IMPORTANTE: El Canal de Denuncias no es el instrumento adecuado para presentar una queja o reclamación derivada de un contrato de seguro, su interpretación o cumplimiento, para lo cual debe dirigirse al Servicio de Atención al Cliente  a través del correo reclamaciones@almudenaseguros.es.  

 


¿Quién puede presentar una denuncia?


Todas las personas que, en la prestación de sus servicios profesionales o laborales a Almudena (consejeros, accionistas, empleados, becarios, personas que participan en proceso  selección, colaboradores y proveedores) se encuentren obligadas a velar por el cumplimiento de la legislación vigente, sus normas internas y los valores que informan la cultura corporativa.

 


¿Cómo se puede presentar una denuncia?


Se puede presentar una denuncia mediante los siguientes medios habilitados para ello:
- Correo electrónico dirigido a la  dirección canaldenuncias@almudenaseguros.es
- Escrito dirigido al Comité de Cumplimiento en el domicilio social de la Compañía
- Comunicación escrita al superior jerárquico.

 


¿Tengo que facilitar mis datos para presentar una denuncia?


No, no es necesario. El denunciante puede facilitar los datos de manera opcional, aceptándose las denuncias anónimas realizadas por cualquiera de los medios habilitados.

 


En caso de que decida facilitar mis datos, ¿cuál será su tratamiento?


La tramitación de las denuncias se encuentra sometida a la normativa de protección de datos. Los datos de carácter personal facilitados al objeto de la denuncia serán tratados con la finalidad de gestionar y tramitar las denuncias formuladas en virtud de obligación legal o por razones de un interés público esencial. En ningún caso se utilizarán para un fin incompatible o distinto al citado, pudiendo ejercitar en cualquier momento los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición, limitación y portabilidad de conformidad con la normativa de protección de datos. Los datos serán cancelados cuando hayan dejado de ser necesarios o pertinentes para la finalidad para la que fueron recabados. En ningún caso, podrán conservarse por un periodo superior a diez años.

 

 

¿Puedo sufrir represalias por la presentación de una denuncia?


Se garantiza la indemnidad de quien, de buena fe y sin ánimo malicioso, hubiera denunciado, estando prohibida la adopción de represalias por motivo de la presentación de denuncias, conforme a lo dispuesto en el artículo 36 de la Ley 2/2023, de 20 de febrero, reguladora de la protección de las personas que informen sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupción. 


Se garantiza también la indemnidad de aquellas que de cualquier forma participen en la tramitación y resolución de la denuncia.

 


Una vez formulada la denuncia, ¿qué procedimiento se seguirá?


Toda denuncia será objeto de un tratamiento individualizado protegiendo la intimidad y confidencialidad de los interesados.


El Comité de Cumplimiento, en caso de que esta sea aceptada a trámite, será el órgano encargado de realizar la fase de instrucción, la cual está orientada a recabar las pruebas pertinentes para verificar los hechos comunicados. Además de ello, el Comité de Cumplimiento emitirá un informe detallando los antecedentes, las actuaciones realizadas, las pruebas obtenidas, el resumen de los hechos, las conclusiones y las medidas que proponga adoptar.


Posteriormente, este informe se trasladará al Director General y a los miembros del Comité de Dirección que en cada caso decida aquel, quiénes adoptarán una decisión que será vinculante para la Compañía y para las personas afectadas.

Preguntas frecuentes sobre nuestro Canal de Denuncias

 

Dentro de cualquier estructura corporativa sólida, garantizar que todas las operaciones internas se ajusten de manera estricta a la legalidad y a los valores éticos es una prioridad absoluta. En ocasiones, los profesionales que colaboran con una entidad pueden detectar situaciones o comportamientos que se desvían de estas normativas, y no tener claro a través de qué vía comunicar estas irregularidades de forma segura suele generar bastante incertidumbre. Contar con una herramienta específica y transparente para canalizar estas alertas es esencial para proteger la integridad de la compañía y de todas las personas vinculadas a ella.

 

En este contexto, este instrumento interno está habilitado exclusivamente para poner en conocimiento de la entidad aquellos hechos, acciones o comportamientos que puedan representar un incumplimiento de la legislación vigente o de las normas que rigen la actividad de la aseguradora. Es el espacio idóneo para que empleados, directivos, accionistas, proveedores o incluso candidatos en procesos de selección puedan alertar sobre posibles infracciones, garantizando siempre que la situación sea analizada y gestionada por el órgano competente de cumplimiento corporativo con el máximo rigor y seriedad.

 

Sin embargo, resulta igual de importante delimitar para qué gestiones no está diseñado este entorno, evitando así frustraciones o demoras innecesarias. Este canal no es la vía adecuada para presentar quejas, dudas o disconformidades derivadas de la interpretación, el cumplimiento o las coberturas de una póliza. Para resolver cualquier incidencia relacionada con los contratos de seguro, los usuarios deben dirigirse directamente al departamento de Atención al Cliente y utilizar el buzón oficial de reclamaciones de la entidad, donde un equipo especializado se encargará de tramitar su caso particular.

Dar el paso de comunicar una posible infracción o un comportamiento poco ético dentro del entorno laboral es una decisión que, con frecuencia, genera bastante inquietud. Es completamente natural que la persona que detecta una irregularidad sienta cierta parálisis ante el temor de verse expuesta, de no utilizar el cauce adecuado o de que su mensaje se pierda en un laberinto burocrático. Para fomentar una verdadera cultura de transparencia corporativa, resulta indispensable contar con vías de comunicación que no solo sean altamente accesibles, sino que transmitan una seguridad absoluta desde el primer contacto.

 

Para facilitar este proceso y adaptarse a la comodidad de cada usuario, la compañía ha habilitado diferentes canales oficiales e independientes. Quienes deseen poner en conocimiento una situación anómala pueden optar por enviar un correo electrónico directo a la dirección específica habilitada para este fin, o bien redactar un documento escrito dirigido al Comité de Cumplimiento en el domicilio social de la aseguradora. Asimismo, existe la posibilidad de canalizar esta alerta mediante una comunicación escrita entregada directamente al superior jerárquico, garantizando en todo momento la máxima seriedad en la recepción de la información.

 

Respecto a una de las mayores preocupaciones al utilizar este tipo de herramientas, el sistema está diseñado para eliminar cualquier barrera ligada a la identidad. Facilitar los datos personales es un acto totalmente opcional, ya que la entidad acepta y procesa con el mismo rigor las denuncias anónimas formuladas por cualquiera de los medios mencionados. El objetivo primordial es investigar los hechos de forma objetiva, permitiendo que empleados, colaboradores o candidatos actúen con la tranquilidad de que su privacidad y su voluntad de mantener el anonimato serán respetadas en todo momento.

El temor a sufrir consecuencias negativas en el entorno laboral es, históricamente, el mayor obstáculo al que se enfrenta cualquier profesional que detecta una irregularidad. Es completamente comprensible que surjan dudas sobre si dar un paso al frente podría afectar a la estabilidad del puesto de trabajo, enturbiar el clima en la oficina o generar tensiones invisibles con la dirección. Cuando no existe una certeza absoluta sobre el respaldo y la protección que ofrece la empresa, el silencio suele imponerse por pura precaución, impidiendo que se corrijan a tiempo conductas perjudiciales para la cultura corporativa.

 

Para desterrar este miedo y consolidar una verdadera cultura de ética y cumplimiento, el marco normativo actual es tajante al respecto. La compañía garantiza de forma oficial la indemnidad y protección absoluta de cualquier persona que decida alertar sobre un incumplimiento, siempre y cuando su comunicación se realice de buena fe y sin ninguna intención maliciosa. Queda terminantemente prohibida la adopción de cualquier tipo de represalia, hostigamiento, degradación o trato discriminatorio motivado por el uso legítimo de este canal interno de comunicación y alerta corporativa.

 

Este fuerte escudo protector no es una simple declaración de intenciones interna, sino que está avalado y exigido por las directrices de la Ley 2/2023, diseñada específicamente para amparar a quienes informan sobre infracciones normativas y luchan contra la corrupción. Además, este paraguas de seguridad es muy amplio: no cubre únicamente a la persona que presenta la denuncia inicial, sino que asegura también la total integridad de todos aquellos compañeros o colaboradores que participen activamente aportando datos durante la tramitación y resolución del caso, reforzando el firme compromiso ético y legal de la aseguradora con su equipo humano.

Enviar un reporte sobre una posible irregularidad en el entorno corporativo suele generar la inquietud lógica de saber si esa información será realmente leída y analizada en profundidad o si, por el contrario, terminará perdiéndose en un buzón automatizado sin mayores consecuencias. Para cualquier profesional que decide dar este importante paso ético, conocer con exactitud el recorrido interno que seguirá su mensaje resulta fundamental para confiar en la eficacia y la seriedad del sistema de alerta. La transparencia en esta fase posterior es lo que verdaderamente consolida la credibilidad de las políticas de buen gobierno dentro de una empresa.

 

Para asegurar un proceso riguroso y confidencial, toda comunicación recibida es sometida a un tratamiento estrictamente individualizado desde el primer minuto. Una vez que la alerta es aceptada a trámite, la responsabilidad recae en manos del Comité de Cumplimiento normativo, que actúa como el órgano imparcial encargado de liderar toda la fase de instrucción. Durante esta etapa investigativa, el equipo se dedica en exclusiva a recabar las pruebas pertinentes, realizar las indagaciones necesarias y verificar de forma objetiva la veracidad de los hechos comunicados, garantizando en todo momento la intimidad de todas las partes implicadas.

 

Como resultado de esta exhaustiva investigación, el comité elabora un informe pormenorizado que recoge los antecedentes, las pruebas obtenidas, el resumen de los hechos y las medidas correctoras que se proponen adoptar. Este documento clave se traslada directamente a la Dirección General de la compañía, cuyos miembros evaluarán las conclusiones para emitir una resolución firme y vinculante tanto para la aseguradora como para las personas afectadas. De esta forma, el circuito se cierra asegurando el máximo respeto a la legalidad y a los valores corporativos que rigen la actividad y la cultura de la entidad.

Renunciar al anonimato y facilitar información personal al reportar una infracción interna es una decisión que, lógicamente, despierta numerosas reservas. Es muy frecuente que el informante tema perder el control sobre su propia identidad, preguntándose quién tendrá acceso real a su nombre, si esa información quedará registrada para siempre en un expediente abierto o si podría llegar a utilizarse en el futuro para fines ajenos a la propia investigación. Tener garantías absolutas sobre el blindaje y la privacidad de estos datos resulta vital para que cualquier profesional dé el paso con total tranquilidad.

 

Para despejar cualquier atisbo de duda, la normativa de protección de datos aplica en este entorno su máximo nivel de rigor y restricción. Si decides aportar tu identidad de forma voluntaria, debes saber que esos datos de carácter personal se tratarán única y exclusivamente con la finalidad de gestionar, tramitar y resolver la alerta formulada. Este procedimiento se sustenta en el cumplimiento de una obligación legal ineludible y en razones de interés público esencial, lo que asegura que tu identidad jamás se utilizará para un fin incompatible o distinto al de la propia instrucción, manteniéndose bajo el control del órgano supervisor de la compañía.

 

Además de esta estricta limitación de uso, el sistema te otorga el control continuo sobre tu información, permitiéndote ejercer en todo momento tus derechos de acceso, rectificación, cancelación, oposición, limitación y portabilidad. En cuanto a los plazos de conservación, la política de privacidad corporativa establece que los datos serán bloqueados y cancelados del sistema tan pronto como dejen de ser estrictamente necesarios o pertinentes para la finalidad de la investigación. En cualquier escenario, la legislación impone un límite máximo infranqueable, asegurando que ningún registro personal vinculado a estos procesos se conserve por un periodo superior a diez años.

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