Aunque no existe una respuesta única a cuánto cuesta un entierro sin seguro en España, cifras disponibles públicamente hablan de que el coste de un funeral sin seguro (junto al resto de trámites tras un fallecimiento) oscila entre 3.000 y 5.000 euros, pudiendo superar los 6.000 euros en grandes ciudades.
Son costes medios publicados por la OCU en 2023 (última información disponible a la hora de redactar este artículo) que varían dependiendo del tipo de servicios contratados y de la localización del servicio, y que incluyen los gastos relativos al ataúd, el tanatorio, traslados y tasas del cementerio, entre otros.
Y la realidad es que, si el fallecido no cuenta con seguro, esta cifra debe ser asumida de forma inmediata y a menudo imprevista por parte de los familiares (salvo excepciones, como se explica más abajo).
A continuación, abordamos los detalles sobre cuánto cuesta un entierro sin seguro de decesos en España, qué ocurre si una persona fallece y no tiene seguro de decesos, y quién paga el entierro si no hay seguro.
¿Qué gastos genera un fallecimiento sin seguro de decesos?
Las cifras del coste medio aportadas por la OCU apuntan a que pueden existir importantes diferencias en el coste dependiendo de los servicios contratados y de la localidad en la que se produzca el entierro (siendo más caros en ciudades grandes como Madrid o Barcelona).
Así, además del lugar en que se celebra el funeral, mirando a los factores que determinan el precio de un entierro en España aparecen los siguientes:
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Tanatorio y periodo de velatorio: el precio incluye alquiler de salas de velatorio, que facilitan la estancia de la familia, los servicios de atención y las instalaciones climatizadas.
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Traslado del fallecido: por ley, el traslado desde el lugar del deceso hasta el tanatorio, y desde el tanatorio hasta el lugar de entierro o cremación debe realizarse en transporte homologado.
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Acondicionamiento: este concepto cubre los tratamientos sanitarios obligatorios por ley y la preparación del fallecido en caso de velatorio abierto.
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Féretro o urna funeraria: aunque el precio varía dependiendo del tipo elegido (material, diseño…), el ataúd suele ser uno de los importes principales entre los gastos en un sepelio particular. Las urnas funerarias suponen un coste significativamente menor.
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Inhumación o cremación: la cremación resulta más económica, por norma general, pero el precio puede variar dependiendo del lugar en el que tenga lugar y del tanatorio que lo gestione.
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Inhumación y lápida o incineración: para los enterramientos, se incluyen aquí los gastos relativos a al nicho o a la unidad de enterramiento; también se deben prever los gastos relativos a la lápida, la colocación de inscripciones y la liquidación de tasas por la licencia de sepelio. En el caso de las incineraciones, se fijan tarifas por el uso del horno crematorio.
A estos conceptos es preciso añadir los posibles costes derivados de trámites administrativos, como puede ser la obtención de licencias, certificados o permisos derivados de las necesidades del entierro.
Coste del funeral sin seguro: diferencias entre entierro y cremación
- El entierro tiende a ser una opción más costosa, principalmente debido al coste que suponen las tasas municipales del cementerio y la concesión del nicho (pueden oscilar entre 800 y 2.500 euros, dependiendo de la ciudad). Esta opción supone afrontar los gastos relativos a:
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Adquisición de nicho o sepultura en la localidad.
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Lápida y ornamentación.
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Tasas de inhumación, fijadas por cada ayuntamiento.
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- La cremación suele tener un coste más económico, dependiendo de la localidad y los servicios contratados, ya que pueden desaparecer gastos como el mantenimiento y el arrendamiento de espacio, así como los relativos a las lápidas. En este caso, los gastos específicos para la cremación implican:
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Uso del horno crematorio, con un coste fijo por incineración.
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Urna funeraria.
- Féretro de cremación, más económico que los destinados a la inhumación.
¿Quién paga el entierro si no hay seguro?
El artículo 1894 Código Civil español establece que los gastos derivados del funeral deben sufragarse prioritariamente por “aquellos que en vida habrían tenido la obligación de alimentarle”, entendiéndose aquí que la responsabilidad recae en el cónyuge, los hijos, los padres, sus ascendientes o sus hermanos.
En caso de que éstos demuestren no contar con recursos para ello, o si al difunto no se le conocen allegados, pueden activarse recursos municipales para encargarse de los gastos del sepelio.
¿Qué ocurre si una persona fallece y no tiene seguro de decesos?
Por lo general, el coste de un funeral sin seguro lo suelen asumir los familiares o herederos, que se enfrentan a un gasto que que normalmente requiere abonarse de forma inmediata y que, en muchas ocasiones, no se ha podido prever.
Además de esta carga económica, los familiares deben hacerse cargo de una serie de trámites administrativos: desde la negociación de presupuestos con diferentes funerarias necesaria en las primeras horas tras el fallecimiento, hasta la contratación de los servicios funerarios, las gestiones con el cementerio, y la obtención del certificado de defunción, debiendo personarse en el Registro Civil y organizar la documentación notarial en medio del duelo.
De este modo, sin seguro de decesos, los familiares o herederos pueden verse ante costes económicos y trámites administrativos que, con una póliza, quedarían gestionados por la compañía.
Frente a esto, mediante un seguro de decesos la compañía presta el servicio funerario conforme al capital asegurado y a las condiciones de la póliza, además de realizar y centralizar las gestiones administrativas necesarias, respetando siempre sus límites y exclusiones.
Es el caso del Seguro de Decesos Almudena, una póliza diseñada para aportar tranquilidad a las familias en momentos de duelo a través de:
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Prestación del servicio funerario previsto en la póliza, conforme al capital asegurado y a las condiciones contratadas.
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Protocolo de asistencia que se activa de forma telefónica y desde donde Almudena Seguros se encarga de la organización y la tramitación legal y burocrática de acuerdo a las condiciones y límites establecidos en la póliza.
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Preguntas frecuentes sobre un entierro sin seguro de decesos
El coste medio de un funeral sin seguro oscila entre los 3.000 y los 5.000 euros, pudiendo superar los 6.000 euros en grandes ciudades como Madrid o Barcelona (según datos de la OCU de 2023). La cifra exacta depende de los servicios contratados y de la localización del sepelio.
Los costes principales se estructuran en los siguientes servicios:
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Tanatorio y velatorio: Alquiler de salas climatizadas y servicios de atención a la familia.
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Traslado: Transporte homologado obligatorio por ley desde el lugar del deceso hasta el tanatorio y el destino final.
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Acondicionamiento: Tratamientos sanitarios obligatorios y preparación del fallecido.
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Féretro o urna: El ataúd representa uno de los costes principales, mientras que las urnas suponen un importe menor.
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Inhumación o cremación: Tarifas del horno crematorio o concesión de nicho, lápida, inscripciones y licencias de sepelio.
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Trámites administrativos: Obtención de certificados, permisos y licencias.
La cremación resulta más económica al prescindir de costes de arrendamiento de espacio, mantenimiento y lápidas, requiriendo únicamente féretro de cremación, urna y tasa del horno. Por su parte, el entierro suele encarecerse por las tasas municipales e inhumación y la concesión del nicho, cuyo coste oscila entre 800 y 2.500 euros según la ciudad.
El artículo 1894 del Código Civil español establece que los gastos deben ser pagados por quienes tenían la obligación legal de alimentar al difunto en vida: cónyuge, hijos, padres, ascendientes o hermanos. Si la familia demuestra carecer de recursos o no existen allegados conocidos, se activan recursos municipales.
Deben afrontar un gasto económico inmediato e imprevisto, además de asumir personalmente la negociación de presupuestos con funerarias, contratación de servicios, trámites en el Registro Civil para el certificado de defunción y gestiones notariales durante el duelo.
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