Vapeadores y adolescentes

Aunque se trata de una moda u hábito de reciente implantación, por lo que no se puede hablar de estudios de consecuencias a largo plazo como sí vimos en el artículo que le dedicamos al tabaquismo en España, los profesionales de la salud coinciden en señalar que el hábito de vapear no es, evidentemente, un hábito inocuo para nuestra salud.

El vapeador entró en el mercado español como un facilitador para aquellas personas que querían abandonar el consumo de tabaco, sin embargo, algunos estudios, como el de la prestigiosa Clínica Mayo publicado “The New Journal England Medicine”, apuntan a un aumento de las patologías de tipo respiratorio asociadas al vapeo: cada vez hay más casos confirmados de EVALI: la enfermedad pulmonar asociada al vapeo que provoca una inflamación pulmonar que puede ser causa lesiones pulmonares, asma, EPOC o daño permanente en el árbol bronquial, por no mencionar los daños que pueden producir los químicos de los vapeadores que contienen THC o acetato de vitamina E.

Pero el auténtico peligro de los vapeadores reside en que muchos de sus usuarios tienen una falsa percepción de “riesgo cero”. Esto preocupa especialmente en el caso de los más jóvenes; cada vez son más los adolescentes que adquieren este hábito, pensando que al consumir vapeadores, publicitados como sin nicotina o con muy bajo nivel de nicotina, no existe ningún riesgo de adicción o para la salud. No hay más que echar un ojo a las últimas estadísticas del Plan de Drogas del Ministerio de Sanidad de España sobre el vapeo entre adolescentes:

En 2016 sólo 1 de cada 5 adolescentes entre 14 y 18 años había probado el vapeo, en 2021 la mitad de los adolescentes los había consumido alguna vez”.

De hecho, los vapeadores son un producto que se puede adquirir en cualquier establecimiento de alimentación, con escaso control de su venta a menores de edad. Los envases, en muchas ocasiones, están deliberadamente destinados al público más joven y los sabores y aromas de los vapeadores también hacen que muchos adolescentes lo consideren algo atractivo y agradable, frente al tabaco tradicional, con el que las primeras experiencias no se consideran agradables. Además, existe el formato desechable con un menor precio, lo que hace que los adolescentes puedan adquirirlo, consumirlo y deshacerse del vapeador sin que ningún adulto de su entorno pueda llegar a enterarse de este consumo.

Y una última advertencia, el vapeo no es, así, una alternativa al tabaco, de hecho, en muchos casos, es la puerta de entrada al consumo de tabaco tradicional, derivando a un tabaquismo dual, es decir, consumir tanto vapeador como tabaco.

Authored by: SuperAdminTotal