El tabaquismo en España

El origen del tabaco

Hoy vamos a hablar sobre el tabaquismo en España y, pese a la gravedad del tema, comenzaremos este artículo de un modo poco ortodoxo, con una anécdota curiosa, remontándonos a la primera mención escrita que se conserva del tabaco

Si abrimos el “Diario de a bordo” de Cristóbal Colón, obra con la que se conocen la serie de anotaciones que Colón hizo en su primer viaje a América en 1492, y que conservamos gracias a la transcripción libre que hizo Fray Bartolomé de las Casas, encontraremos, con fecha de “Martes 6 de noviembre” las siguientes palabras:

Hallaron los dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaba a sus pueblos, mujeres y hombres, con un tizón en la mano, hierbas para tomar sus sahumerios que acostumbraban.

Un siglo después, el tabaco se generalizaría en Europa. Los “dos cristianos” eran dos marineros a los que el Almirante envió tierra adentro de la isla La Española (actualmente esa isla comprende las naciones de Haití y República Dominicana) en busca del “oro de Cipango” (cabe recordar que la referencia que guio a Colón durante su travesía fue un relato de viajes de un marinero de lustros atrás -“El libro de las maravillas”, de Marco Polo- en el que se mencionaba una tal isla llamada Cipango -se trataba de Japón- donde se albergaban grandes cantidades de oro). Los dos cristianos, a su vuelta al barco, no llevaban los bolsillos llenos de oro, pero sí de unas muestras de esas “hierbas” con las que los indios se hacían “tizones” que aspiraban -sahumerios- y que con el tiempo se convertirá en una de las industrias más poderosas y rentables del planeta.

En la “Historia de las Indias”, Libro 1, capítulo 46, de Fray Bartolomé de las Casas, topamos con esta misma anécdota más desarrollada:

Hallaron estos dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaban a sus pueblos, mujeres y hombres, siempre los hombres con un tizón en las manos y ciertas hierbas para tomar sus sahumerios, que son unas hierbas secas metidas en una cierta hoja, seca también, a manera de mosquete hecho de papel… y encendido por la una parte dél, por la otra chupan o sorben o reciben con el resuello para adentro aquel humo; con el cual se adormecen las carnes y cuasi emborracha, y así diz que no sienten el cansancio. Estos mosquetes, o como les nombraremos, llaman ellos tabacos. Españoles cognoscí yo en esta isla Española, que los acostumbraron a tomar, que siendo reprendidos por ello, diciéndoseles que aquello era vicio, respondían que no era en su mano dejallos de tomar; no sé qué sabor o provecho hallaban en ellos.

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Seis siglos después, esta mención de Bartolomé de las Casas sigue expresando, aun de un modo pueril. inocente y anacrónico, la clave en cualquier reflexión sobre el tabaquismo en España, o en el mundo: “qué sabor o provecho” hallan los fumadores en ello, en ese “vicio” de sacar y meter “resuello”: qué tendrá un cigarro, un “mosquete” o un “tabaco” que seis siglos después la OMS ha asumido el tabaquismo como una de las epidemias del siglo XXI, abogando por el control y erradicación del tabaco en términos sanitarios pero también económicos (esta última nota de prensa de la OMS advierte sobre la pauperización del tabaquismo, es decir, que el impacto negativo del tabaquismo está quedando reducido a las clases socioeconómicas menos favorecidas).

¿Qué sustancias contiene el tabaco?

Cuando hablamos de adicción al tabaco o tabaquismo, podemos abordar dicha adicción desde dos planos: el plano psicológico (publicidad, costumbres, asociaciones…) que es, sin duda, el aspecto más arduo en cualquier tratamiento de deshabituación tabáquica, y el plano físico, en el que hay un dato objetivo, y es que el tabaco -el de hoy en día, no aquellas “hierbas secas” de los nativos americanos- contiene ciertas sustancias que están comprobadas como adictivas. De los más de 4.700 productos químicos que contiene el tabaco, algunos de ellos, aun siendo tóxicos, se evaporan en el aire y no dañan el organismo, sin embargo, muchos de ellos son devastadores y permanecen en el cuerpo largo tiempo. Podemos agruparlos en tres clases: no dañinos, tóxicos y adictivos. A continuación, enumeramos los componentes más conocidos de cada una de las clases.

  • No dañinos: Butano, Amoníaco o Metanol son tres componentes que, en dosis normales, no son necesariamente tóxicos para el organismo.
  • Tóxicos: La lista de componentes tóxicos del tabaco sorprende porque, como veremos, en cada inhalación de humo podríamos estar aspirando una ciudad entera, en la alegoría más negra que pudiéramos imaginar de una ciudad. El tabaco contiene, entre otros tóxicos, Metanol (que también se usa como disolvente industrial), Arsénico (que también se usa en los matarratas), Alquitrán (el responsable más directo del cáncer) o Cadmio (metal pesado que se emplea también en la fabricación de pilas).
  • Adictivos: Sobre todo Nicotina y Azúcar (que potencia los valores aditivos de la nicotina).

El tabaquismo en España

Un dato como el siguiente: que 60.000 personas mueren en España anualmente por consecuencia directa del tabaco, quizá nos ayude, al poner el foco en lo nacional o cercano, a empatizar o a adjudicar una dimensión real al tabaquismo como la que la OMS pretende divulgar al calificarlo de epidemia. Y aún podemos ahondar en lo llamativamente trágico de este dato si pensamos en dicha cifra, respecto al número total de muertos en España que registra el Instituto Nacional de Estadística -422.276 personas-, en términos de porcentaje:

Más de un 14% de las muertes anuales en España se produce a consecuencia directa del tabaco.

El tabaquismo está relacionado con más de 25 patologías, y sus más altas cuotas de relación se encuentran en tres enfermedades:

  • El tabaco es la principal causa de desarrollo de cáncer en las siguientes proporciones: en un 85% del cáncer de pulmón, en 92% del cáncer en la cavidad oral (en caso de las mujeres, se reduciría a un 61%), en un 83% del cáncer de laringe y en un 80% de cáncer de esófago.
  • El 90% de los casos de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) se producen por consecuencia directa del tabaco
  • Los fumadores tiene un 30% más de probabilidades de desarrollar un tipo 2 de diabetes.

El fumador medio en España

La última Encuesta Nacional de Salud arroja este perfil sobre el tabaquismo en España: sobre todo varones jóvenes, disminuyéndose el número de fumadores a diario en edades a partir de los 65 años. Sin embargo, en datos más específicos, algunos estudios, como la Encuesta Andaluza de Salud (señalar que Andalucía es una de las Comunidades Autónomas más castigadas por el tabaquismo en España, con unas cifras de 10.000 personas muertas a causa directa del tabaco) ha observado un crecimiento de dos puntos respecto a mediciones anteriores en el índice de mujeres que fuman a diario.

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Tratamientos para dejar de fumar

En Almudena Seguros apostamos por la salud y el bienestar de nuestros asegurados, y desde nuestro seguro de Protección Familiar Decesos les brindamos la posibilidad de acceder, a través de la cobertura Almudena Avantsalud, a un amplio cuadro médico de servicios sanitarios en salud y medicina privada a precios baremados y gratuitos. Hoy nos interesa resaltar, evidentemente, dentro de dicho cuadro, los tratamientos de deshabituación tabáquica, y animar a todos nuestros asegurados interesados en dejar de fumar a consultar esta prestación.

La Asociación Española Contra el Cáncer cifra en un 61% los casos de éxito en tratamientos de deshabituación tabáquica

Beneficios de dejar de fumar

Además del evidente ahorro económico visto en base a la media del gasto en consumo de tabaco que vimos un poco más arriba, fumar nos aportará unos beneficios físicos que empezaremos a notar de forma mucho más inmediata de lo que pudiéramos pensar, tal y como ilustramos en la siguiente cronología:

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Authored by: SuperAdminTotal