Resfriados de verano

Resfriados de verano

La imagen que todos tenemos asociada a un resfriado es esa imagen azul del invierno, el frío, el mal tiempo; efectivamente, los resfriados son mucho más frecuentes en invierno que en verano, por la simple razón de que los virus sobreviven mejor en ambientes fríos y con poca luz solar: la temperatura que pueden alcanzar unas fosas nasales en pleno mes de agosto las convierte en un horno crematorio para los patógenos de un resfriado.

Por ello, si la mayoría de los resfriados que se contagian en invierno tienen su origen en los rinovirus, el causante mayoritario de los resfriados de verano son los enterovirus, que son más proclives a sobrevivir en condiciones ambientales estivales.

Al tratarse de dos virus diferentes, la sintomatología de los resfriados de verano y de invierno varía: en invierno suelen presentar cuadros de faringitis, infecciones de oído etc., y en verano más bien cuadros gastrointestinales, vómitos etc., ya que los enterovirus sobreviven con facilidad en la acidez del estómago.

Así, aunque los resfriados en verano son menos frecuentes, esto no los convierte en menos molestos o peligrosos, sobre todo molestos: tener que emplear una semana de vacaciones y buen tiempo en recuperarnos de un resfriado se hace infinitamente más duro que en invierno.

Cómo prevenir de los resfriados de verano

  • Lavarse bien las manos, con frecuencia y a consciencia, y empleando algún gel desinfectante, así como mantener limpia la casa, ya que los gérmenes pueden llegar a sobrevivir varios días en superficies no porosas como el plástico o el acero.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura. Aunque es difícil estar a más de 30º y no zambullirse en plancha al agua fría, al hacerlo estamos obligando a nuestras mucosas a realizar un esfuerzo inusual de adaptación a ese cambio súbito de temperatura.
  • Usar mal el aire acondicionado. Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, el aire acondicionado es responsable de un 20% de los resfriados de verano. Además de evitar una exposición prolongada y directa, lo ideal sería que entre el exterior y el interior no haya una diferencia de más de 10º de temperatura.
  • La mucosa es la primera barrera natural contra los gérmenes; ya hemos visto que los cambios bruscos de temperatura o el aire acondicionado juegan en contra de nuestra mucosa, así como lo hacen los ambientes demasiado secos, por lo que es recomendable usar humidificadores.
  • Tomar el sol con precaución, además de generar Vitamina D, ayuda a mejorar la respuesta de nuestro sistema inmunitario.
Authored by: SuperAdminTotal