Prevenir el cáncer de mama

1 de cada 8 mujeres padece cáncer de mama

Y es multifactorial, es esporádico, es decir, la paciente, probablemente, no presente antecedentes familiares, por lo que queremos empezar este artículo sobre prevenir el cáncer de mama desmontando ese “bulo” sobre los antecedentes familiares que hace que muchas mujeres, que no presentan casos en su historial familiar, sean más laxas a la hora de prevenir, lo cual puede traer consecuencias fatales, ya que acudiremos a diagnóstico en un estado de la enfermedad más avanzado.

¿Cómo prevenir el cáncer de mama?

Está establecido realizar una mamografía obligatoria a partir de los 50 años, y con una periodicidad de 2 años. La razón de esta normativa recomendación es que la incidencia del cáncer de mama aumenta a partir de los 50 años, sin embargo, la realidad de la cuestión está cambiando, y cada vez son más frecuentes los casos de cáncer de mama en mujeres jóvenes (de menos de 40 años).

Por ello, diversas instituciones, como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), o la Sociedad Española de Imagen Mamaria (SEDIM), empiezan a recomendar que las mamografías preventivas se realicen a partir de los 40 años y con una periodicidad anual, sobre todo teniendo en cuenta, como veremos, que el cáncer de mama en mujeres jóvenes (su prevención, diagnóstico, evolución y tratamiento), es mucho más mortal, doloroso y difícil de detectar.

Tipos de mamas y pruebas de diagnóstico: mamografías, ecografías y tomosíntesis

En este blog ya dedicamos un extenso artículo al cáncer: qué es el cáncer, por qué se produce etc; escribiendo hoy, en concreto, sobre el cáncer de mama, podríamos complementar ese antiguo artículo hablando sobre los tipos de mamas que existen, lo cual nos va a arrojar luz sobre el tipo particular de cáncer que estamos tratando y su prevención.

Podemos distinguir un tipo de mama en función de la cantidad de grasa y/o tejido mamario del que esté compuesta la mama, es decir, en función de su densidad: una mama densa (en mujeres jóvenes) es una mama que presenta mucho más tejido mamario que grasa, y una mama poco densa es aquella que presenta más grasa que tejido mamario (en mujeres más mayores).

Lo significativo de esta distinción es que, de cara a la prueba diagnóstica, la grasa se ve negra y el tejido mamario se ve blanco, por lo que distinguir un nódulo (benigno o maligno) que aparecerá como una bolita también de color blanco en una mama densa, es decir, sobre un fondo de color principalmente blanco, la identificación por contraste se vuelve en extremo complicada, de ahí la dificultad de diagnóstico en mujeres jóvenes.

Por ello es recomendable, sobre todo en mujeres jóvenes, que la mamografía se complemente con otro tipo de pruebas como la ecografía que, a diferencia de la mamografía, no radia, o la tomosíntesis, una prueba pionera que viene a ser una mamografía realizada mediante cortes de la imagen mamaria en tres dimensiones.

La clasificación BI-RADS

Si alguna vez habéis pasado por una mamografía, os sonará la clasificación BI-RADS, es un estándar americano que establece en una escala de 0 a 6 las probabilidades de que el nódulo o el hallazgo mamográfico sea benigno o maligno, de lo cual se nos podrá derivar a realizar comprobaciones más invasivas como una biopsia. La clasificación establece que:

  • 0: se necesitan más pruebas para confirmar si se trata de algo benigno o maligno.
  • 1: la mamografía es totalmente normal.
  • 2: se ha detectado alguna clase de nódulo, pero este es benigno: un fibroadenoma o alguna calcificación.
  • 3: se ha detectado alguna clase de nódulo, pero probablemente éste sea benigno (el riesgo de que sea maligno es menor a un 3%). En este caso, el seguimiento debería pasar de ser anual a ser cada seis meses.
  • 4: se ha detectado alguna clase de nódulo y la sospecha de su malignidad es probable. En este nivel y en el siguiente es cuando con toda seguridad se nos remitirá a una biopsia.
  • 5: existen más de un 95% de probabilidades de que el hallazgo mamográfico sea maligno.
  • 6: el hallazgo mamográfico es maligno.

Tipos de cánceres de mama

Para terminar, conviene precisar, aunque mediáticamente es más fácil englobar todo en “cáncer de mama”, existen cuatro tipos de cánceres de mama, y cada uno engloba un diagnóstico, un tratamiento y una problemática muy diferente:

  • Cáncer de mama Luminal A y cáncer de mama Luminal B: Son sensibles a hormonas, y su tratamiento va ir dirigido a reducir la acción hormonal en el cáncer. Este tipo de cáncer de mama es frecuente en mujeres mayores de 50 y se trata con hormonoterapia.
  • Triple negativo: Es un cáncer de mama de rápido crecimiento y que es, además, muy difícil de detectar porque asemeja lesiones benignas. Es frecuente en mujeres jóvenes y su tratamiento se realiza a base de quimioterapia e inmunoterapia.
  • HER2 positivo: Su nombre se debe a la detección de una proteína llamada receptor del factor de crecimiento epidérmico 2 que favorece el crecimiento de células cancerosas. Su diagnóstico y tratamiento es similar a los triples negativos.
Authored by: SuperAdminTotal