Perros miedosos: Cómo superar el miedo

Todos hemos escuchado el refrán de “Perro ladrador, poco mordedor”, y muchas veces, lo que se esconde detrás de estos perros ladradores y poco mordedores no es más que un perro asustadizo e inseguro. En el post de hoy hablaremos sobre perros miedosos, por qué se origina el miedo en los perros y cómo corregir su conducta.

Por ejemplo, es frecuente encontrar aplicado el refrán que acabamos de citar en los perros más pequeños en tamaño: “No se asuste, ladra mucho, pero no muerde”, advierte el dueño cuando el pequeño can está a punto de soltarnos una dentellada en la puntera del zapato al pasar a su lado (porque sí, a veces los perros ladradores sí que muerden y los perros miedosos pueden acabar generando conductas agresivas).

Pero, ¿qué es lo que está sucediendo en la mente del perro en este tipo de situaciones? Se juntan dos factores:

  • Miedo: la inseguridad de su tamaño, una mala experiencia con personas o con otros perros etc. Es decir, una experiencia traumática que genera estrés en nuestras mascotas y la mete en el saco de los perros miedosos.
  • La permisividad de los dueños para con los perros pequeños (parece que como el ladrido de un yorkshire terrier no es igual que el de un dogo alemán, no se trata de corregir en el primero de igual manera que en el segundo, incluso resulta cómico en el pequeño) hace que este miedo se perpetúe y derive en una normalización de esta conducta agresiva.

¿Qué es el miedo en los perros?

Debemos distinguir dos clases de miedos, uno es natural y el otro es claro síntoma de perros miedosos:

  • 1. El miedo como instinto de supervivencia. Este tipo de miedo es normal e incluso saludable en cualquier animal. Que nuestro perro muestre cierta desconfianza hacia personas, animales, objetos o situaciones desconocidas es un síntoma de inteligencia y de nobleza, siempre y cuando sea eso, desconfianza, o un miedo esporádico, puntual, que acaba cuando el perro ha reconocido la presunta “amenaza”. Es habitual, por ejemplo, que nuestro perro ladre o se asuste cuando nos ve pasar por primera vez el aspirador, pero como decimos, es normal que el perro ladre una vez al aspirador, pero no cada vez que saquemos el aspirador.
  • 2. El miedo patológico. Éste se produce cuando esos miedos puntuales que comentamos en el punto anterior se convierten en una actitud sistemática que puede manifestarse de forma introvertida (el perro se esconde, corre, mete el rabo entre las piernas etc.) o de forma extrovertida (el perro ladra, gruñe, muestra una actitud agresiva etc.).

perros miedosos e inseguros

¿Por qué los perros se pueden convertir en perros miedosos?

Pequeños episodios traumáticos durante la vida pueden dejar su impronta para siempre en los perros miedosos. Además, muchas veces no somos conscientes del estrés al que los animales domésticos, en nuestro caso los perros, son sometidos de pequeños: el paso de su madre a probablemente el escaparate una tienda de mascotas, luego una casa desconocida etc.

Lo más importante para educar a nuestro perro es que durante todo ese proceso de adaptación a los nuevos medios y entornos y estímulos, se produzca una habituación sistemática a éstos. Debemos socializar a nuestro perro de dentro hacia fuera, de menos a más.

Cualquier alteración brusca en esta adaptación gradual puede derivar en un trauma y convertir a nuestro perro en un perro miedoso.

Pongamos un ejemplo de cómo debería ser esta habituación sistemática de la que hablamos:

Acabamos de meter en casa un cachorrito. Después de un tiempo, y tras las correspondientes vacunas, nuestro cachorro está preparado para salir a pasear con nosotros a la calle. Tenemos que ser muy conscientes de que nuestro perro, durante ese período, se ha habituado al entorno doméstico, y que la calle, con su ruido, su tráfico, sus transeúntes, va a suponer una jungla de estímulos para él en contraste con el espacio doméstico. En este caso, lo que debemos hacer es ir primero con él a pasear por zonas menos pobladas, con menos tránsito y menos estímulos, y gradualmente ir paseando con él por zonas más pobladas; de lo contrario, si exponemos a nuestra mascota a una zona muy poblada de sopetón, es muy probable que acabe desarrollando miedo a al ruido del motor de las motos, las grandes cantidades de gente, las bocinas de los coches etc.

¿Cómo tratar a los perros miedosos?

Al igual que en la educación, en los tratamientos de cura o reeducación de los perros miedosos lo importante es la habituación gradual.

Para reeducar perros miedosos, debemos reproducir, con rigor pavloviano, lo que les da miedo pero controlando la intensidad

El esquema de reeducación que debemos seguir sería el siguiente, consistente en dos etapas:

  • 1. Reforzador primario / Intensidad baja del estímulo que provoca el miedo
  • 2. Reforzador secundario / Intensidad real del estímulo que provoca el miedo

perros miedosos

Veamos dos ejemplos de aplicación de este esquema:

Perros miedosos: Miedo a las tormentas y/o petardos y fuegos artificiales

En estos casos, podemos grabar en un CD una tormenta o una serie de estallidos artificiales y ponerlos como música ambiente mientras damos de comer a nuestro perro. En este caso la comida sería el reforzador primario. Primero pondríamos muy bajito el volumen hasta que el perro se habitúe, y gradualmente lo iríamos subiendo.

Una vez logrado el reforzador primario, sacaríamos a nuestro perro a dar un paseo en la calle un día que en se celebren por ejemplo unas fiestas en el barrio, a la hora de los fuegos artificiales, y realizaremos con él una actitud gratificante, como jugar a su juego favorito; el juego aquí haría de reforzador secundario.

Perros miedosos: Miedo a las personas

Si son las personas las que producen el miedo a nuestros perros, un ejercicio práctico que podemos llevar a cabo cumpliendo con la gradualidad que mencionamos en nuestro esquema, sería el siguiente. Llenamos la casa de gente (en una primera reunión no más de tres personas, en una segunda reunión podemos doblar este número) sin que el perro se dé cuenta y luego lo soltamos. Cada una de las personas participantes debe esconderse una golosina y cuando el perro se les acerque, sin mirar al perro, deben dársela. En la segunda reunión, además de la golosina, podemos incitar a los participantes a que, mientras el perro come, que se le vaya acariciando.

Authored by: SuperAdminTotal